David Vilches Rodríguez –
Universitat de Barcelona
Argumenando los impactos positivos y negativos sobre el incremento poblacional inmigrante en España y la sostenibilidad de su estado de bienestar.
La
burbuja Española puede observarse en datos como que en el periodo 2001-2008,
creciendo a una media de 3,5% del PIB anual, España respondió a la creación de
4,5 millones de trabajo netos, un 40% del total de los creados en el mismo
periodo en la zona UE-15. Respondiendo a su llamada, observamos como la
inmigración acudió a España y soportó el crecimiento del país (el informe
elaborado por la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno en 2006
afirmaba que el 30% del crecimiento del PIB español entre finales de los 90’
hasta sus días respondía al establecimiento de población inmigrante)
Hablamos
de un crecimiento que llegó a anotar hasta un 50% del PIB en la época 2000-2005
suma de los efectos directos (aumento del consumo) e indirectos (incremento de
tasas de autóctonos o flexibilización del mercado).
Otros
autores como Donde-Ruiz o propias investigaciones de la Fundación LaCaixa han
demostrado en cifras similares la grave aportación que han supuesto los
inmigrantes al sistema de burbujas español.
Debemos
recalcar el perfil que supone la introducción de la población inmigrante en
España. La llamada de la burbuja metropolitana hispana, conllevo masivas
llegadas en varias oleadas de inmigrantes que aceptaron bajo la esperanza de
una adopción rápida en el sistema de trabajo, una rebaja de sus derechos
(precariedad, economía sumergida, condiciones laborales duras)
Como
analizamos durante todo éste texto, ésto supuso en un primer momento el
sustento puro del sistema: el control inflacionista. Gracias a éste perfil de
“working-poor” (precario) que los inmigrantes traían con sí relacionados
mantuvo que fueran ellos quienes se asentaran en los puestos de trabajo
rechazados por los autóctonos (como explicamos arriba que ven elevadas sus
retribuciones) aumentando el perfil flexibilizador del nuevo mercado y sentando
las bases sobre el nuevo sistema económico de la precariedad.
Podemos del mismo modo señalar una de las poblaciones específicas mas mutantes en éstos años por el sistema de inmigración: los jóvenes y las mujeres. Los primeros, observaron como no era necesario el sistema de estudios continuados para acceder de forma rápida al mercado de trabajo que copado en su base mas baja por la precariedad inmigrante, les aseguraba siempre niveles de subsistencia amplios y de calidad bajo mínimo esfuerzo académico. Por otro lado, las mujeres estatales observaron como el peso de la reproducción recaía en las nuevas oleadas de inmigrantes, lo que les lanzó definitivamente al mundo laboral y trajo consigo uno de los temas hoy tan analizado, la subrogación femenina inmigrante a la autóctona (mujeres inmigrantes que tenían la responsabilidad de alimentar a una familia amplia, asegurar el estado “working-poor” de su familia proveyendo junto a su pareja algún tipo de salario, habitualmente aceptado en trabajos domésticos como chachas de las nuevas mujeres autóctonas emprendedoras) (como demuestran los estudios de Conde-Ruiz et al.,2007 o la propia Oficina Economía de Presidente, 2006)
Podemos del mismo modo señalar una de las poblaciones específicas mas mutantes en éstos años por el sistema de inmigración: los jóvenes y las mujeres. Los primeros, observaron como no era necesario el sistema de estudios continuados para acceder de forma rápida al mercado de trabajo que copado en su base mas baja por la precariedad inmigrante, les aseguraba siempre niveles de subsistencia amplios y de calidad bajo mínimo esfuerzo académico. Por otro lado, las mujeres estatales observaron como el peso de la reproducción recaía en las nuevas oleadas de inmigrantes, lo que les lanzó definitivamente al mundo laboral y trajo consigo uno de los temas hoy tan analizado, la subrogación femenina inmigrante a la autóctona (mujeres inmigrantes que tenían la responsabilidad de alimentar a una familia amplia, asegurar el estado “working-poor” de su familia proveyendo junto a su pareja algún tipo de salario, habitualmente aceptado en trabajos domésticos como chachas de las nuevas mujeres autóctonas emprendedoras) (como demuestran los estudios de Conde-Ruiz et al.,2007 o la propia Oficina Economía de Presidente, 2006)
A
partir del año 2004, es observable el incremento de las remesas que los nuevos
residentes en España enviaban a sus países de origen. Entre los años 2002 y
2007 crecerán entre las 5,6 veces llegando a completar un total de 1.500
millones de euros a una nueva cifra de 8.400 millones, constituyendo así el
esfuerzo y sacrificio de las familias inmigrantes precarizadas y marginadas.
En
términos macroeconómicos, supondrá una bajada importante de la demanda
potencial pero también un nuevo elemento diplomático.
Es
interesante el dato que nos ofrece el texto original, sobre el cálculo de los
cinco años de residencia de un inmigrante para comenzar a asimilar los datos de
sobrecualificación o temporalidad de un autóctono (con la excepción de los
africanos y en especial, negros.)
Siguiendo
nuestro análisis sobre los aspectos positivos y negativos que ha contraído el
Estado Español a causa de su sistema de migración, cabe destacar bajo las de
nuevo mencionadas siglas de Oficina Económica de Presidencia del Gobierno del
Estado, las personas de origen inmigrante absorbían el 5,4% del gasto total de
la despensa pública (18.618 millones) mientras aportavan el 6,6% de los
ingresos totales al Estado (23.402 millones) lo que conlleva una balanza
positiva de 4.784 millones de Euros, que viene a coincidir con la mitad del
superávit del conjunto público Español.
Comunidades
como la de Euskadi, realizaron estudios que demostraron que la población
inmigrante aportaba en el balance fiscal final algo mas de 1.000 euros per
cápita, por encima del autóctono medio.
Cabe
resaltar el hecho de que la inmigración no ha sido repartida de forma
equitativa en el Estado al igual que su impacto ha constituido diferencias
entre Comunidades Autónomas. Igualmente, el impacto de una llegada de ola
inmigrante no supone unos mismos resultados para diferentes situaciones
socioeconómicas. En España, claramente las clases mas populares se han sentido
algo desplazadas en la actualidad tras observar un aumento en la competencia y
el abaratamiento de sus labores con la llegada de los nuevos precarios desde el
extranjero (pese a que en un primer momento supusiera poca problemática pues
los autóctonos los utilizaron en labores que ellos no escogían). Lo que si es
cierto es que las clases mas pudientes y las relacionadas con la plusvalencia
(el no asalariado, quienes sacan rédito de una flexibilización en el mercado de
trabajo a corto plazo, los empresarios vamos)
han
observado el cambio con grata admiración para sus bolsillos, pese a que en
muchas ocasiones presionaran a sus plataformas de poder (PP, otros partidos de
derechas locales/regionales) para enchivizar
a la población inmigrante y asegurar sus culos, canalizadas por los llamados “empresarios-políticos”.
Es
ahora cuando comienza a registrarse la madre de todos los problemas: la balanza
demográfica. El aumento de la esperanza de vida, las bajas tasas de natalidad,
la bajada de contribución actual al sistema, la subida de necesidades de
cobertura conlleva una perspectiva cuando menos distópica.
La
importancia de la herramienta de la inmigración como mano de obra necesaria
para la salvaguarda del estado de medioestar Español queda ejemplificada cuando organizaciones
internacionales como la ONU, la UE o la OCDE (la misma que invitó a la
flexibilización del mercado y recibió de corazón y cartera abierta a los
inmigrantes) mantienen ésta misma idea central.
Población neta, población activa y una tasa de
fecundidad mucho mas amplia que la población autóctona, son resultados que
argumentan a favor de ésta necesidad sistemática.
A partir de 2030 los inmigrantes comenzarán a
jubilarse y hasta 2045 contribuirán con balanzas positivas para el Estado, en
torno a un 60% superiores a las autóctonas calculan los entendidos (pues
mantendrán pensiones menores por cotizaciones además mas bajas) a partir de
ahí, comenzará lo mas divertido de toda la pirámide la coincidencia en la edad
de jubilación con la generación autóctona del baby boom que supondrá posiblemente la mayor amenaza al sistema de
pacto generacional de toda la historia en España.
Muchos autores han ahondado en las consecuencias que
conllevan las poblaciones inmigrantes en los estados de bienestar, algunos
aseguran que afecta intrínsecamente a la viabilidad del mismo (Freeman, 1986)
Otros atañen su naturaleza nacional-proteccionista (Myrdal,1960) ligandolo en
cierta medida al sentimiento romántico de Estado= Volkgeist de Bienestar, bajo nuestro punto de vista es posiblemente
totalmente cierto, en la medida en que España se constituye como Estado, para ello
deberíamos de explicar la propia concepción que observamos en el Estado Español
del centralismo patriótico de Madrid por un lado como capital castellana y
dominante, el machismo histórico, el conservadurismo ligado a la Iglesia católica
predominante todavía y sobre todo la atuo-acuñada concepción de “la generación
garante” entre la que se encuentra toda la quinta de nuestro actual Jefe de
Estado, quienes han creado junto a los conceptos anteriores un propio Volkgeist
del Medioestar. Pero ésto no conviene explicarlo en éste escueto artículo
resumen.
Observamos –volviendo al tema- un debate candente y
tensificado entre la heterogeneidad el reconocimiento como el otro, la
asimilación y la multiculturalidad. La base sobre la que se sustenta el propio
pensamiento típico de Myrdal es en la base de que los estados de bienestar mas
desarrollados se prouducen en sistemas tendientes a la homogeneidad.
En su base, se trata de un debate entre la filosofía
liberal-individualista y los derechos de grupo.
La inmigración ha constituido en el Estado Español el
factor clave en la dinamización económica. Durante el crecimiento de la llamada
burbuja económica Española, los inmigrantes acudieron a la llamada laboral de
la metrópoli (la llamamos así por el factor de inmigración latina, mayoritaria
en éste análisis) La presión socio-económica a la que la población inmigrante
se ha visto y se ve forzada, ha resultado en la mayoría de casos en
consecuencias palpables como una segregación barrial formuladora de ghettos,
que han desprestigiado en paralelo el nombre de ciertas ciudades y explicando
en gran medida uno de los ejemplos del aumento de intolerancia y xenofobia en
España (con datos por encima de Centro y Norte de Europa y alineándose con los
países Mediterráneos) A menor ilustración, mayor recelo de ésta población. Y
mientras tanto, la OCDE y los plusvalentes, han sido los que mas tajada se han
llevado y sin ningún tipo de queja, es mas, entre aplausos del populacho.
España, país de medios-cridad.

